23 de septiembre de 2006

La conciencia en la sociología

Etiquetas en Technorati: ,

Taca-TacaFrançois de Singly, en su artículo «La sociología, forma particular de conciencia», intenta responder a la pregunta que Bernard Lahire formula con el título del libro ¿Para qué sirve la sociología?. Para comenzar, menciona dos campos en los que la sociología puede aportar: lo científico y lo social. Cuestiona el hecho de que los trabajos sociológicos suelan ser catalogados en uno u otro, con una clara tendencia de opacar lo social y elevar lo científico, lo ingenieril y lo interventor. Este artículo, entonces, es presentado por su autor como un relato de su propio “aprendizaje sociológico”, donde los juicios de hecho no sean irremediablemente separados de los juicios de valor en pos de una integración de los elementos disponibles para el sociólogo.

Mi intención al comentar este texto es repasar los puntos descritos que me han hecho sentido de una manera más cercana, en los que reconozco cierta cercanía con lo que ha sido mi aprendizaje hasta ahora. Eso sí, como una forma de eludir responsabilidades o de alegar demencia en un futuro incierto, escribir esto no representa más que un ejercicio para dejar por escrito lo que hoy pienso respecto al texto de de Singly y a la sociología en general, pues lo que él reseña se ha dado en sus años de experiencia… yo aun no encuentro trabajo y hace poco terminé la universidad.

Revisemos, entonces. De Singly se refiere a esa corriente sociológica que tiene por objeto apartarse del sentido común, desconfiando de los discursos de las personas y dedicándose a elaborar ciencia a partir de lo que constatamos en el mundo social. El autor manifiesta haber seguido esta corriente hasta que cuestionó el carácter erudito con que descalifica el sentido que para los individuos tiene su propio comportamiento. Me interesa conocer este cuestionamiento porque en mi tesis apliqué una teoría que concibe el sentido común como una actitud natural con la que enfrentamos lo cotidiano, absteniéndonos de formular preguntas que compliquen en exceso nuestra atención. Y no me molesta concebir a cierto grupo de investigadores sociales que se abstraigan de esa actitud natural, con tal que elaboren conocimiento social de calidad. Así, cuestionar el sentido que las personas le dan a sus conductas supondría intentar superar lo evidente y profundizar en elementos que rigen nuestras relaciones y que no son detectables en el día a día. Esto, sumado a un proceder metodológico riguroso y a una elaboración teórica contundente, resolvería la intención de de Singly respecto a trabajar en pos de una sociología científica y social, pues sus resultados además pueden justificar sus conductas a los sujetos de estudio:

Idealmente, una teoría debe descansar en dos tipos de reconocimiento: el de los pares, que aprueban la ejecución del trabajo científico, y la de cierto público, que considera que la visión erudita del mundo propuesta no le es totalmente ajena, [...] (Singly de, 2006:38)


Superar lo evidente sería, entonces una gracia de la sociología. François de Singly se refiere al develamiento, claro que con una nueva desilusión:

Pero progresivamente no comprendía por qué la actitud sociológica debía ser sistemáticamente coincidente con la visión de los individuos más desencantados, y por qué no iluminaba, salvo en el registro de la denuncia de las ilusiones, la conducta de los individuos que tenían otra relación con sus comportamientos. (Singly de, 2006:39)


Aquí llegamos a un punto sensible. El autor se refiere a que la función de develamiento de la sociología, en que se llegan a trasfondos que usualmente no son observados desde una actitud natural, sería valorada sólo por sujetos para quienes las ilusiones que ocultan los procesos develados han perdido fuerza.

En algún momento, por ahí por el tercer año de carrera, me chocaba que las respuestas de algunas sociologías suelan ser indirectas y, además, dolorosas, pues implican concesiones por muchos lados. Sin embargo, hoy me parece entretenido enfrentarme a situaciones complejas, donde blanco y negro no son las únicas opciones. Y precisamente eso inquieta a de Singly: teorías objetivistas que definen arbitrariamente categorías explicativas al tiempo que dejan de lado los elementos que no caben en dichas teorías. El autor manifiesta que en ello no hay nada de malo en tanto las respuestas obtenidas por este medio no sean elevadas como las únicas posibles en forma de determinaciones blanco/negro.

En otro ámbito, François de Singly manifiesta su interés en abordar en profundidad a la conciencia. Señala que ésta ha sido marginada de los estudios comportamentales por la sociología explicativa, la que se enfoca en lo observable en los propios sujetos antes que en sus interpretaciones. Se apoya en Anthony Giddens y en su desarrollo acerca del registro reflexivo para expresar la presencia de una conciencia que se fortalece en la modernidad, pues los agentes sociales disponen del saber erudito. Los sociólogos, entonces, elaboran conocimiento social que queda a disposición de quienes logren asimilarlo y desarrollar actividad social desde ese punto. La manera en que el material sociológico es recibido y empleado es competencia de una sociología de la sociología que se ocupe de los impactos de esta disciplina en sus distintos públicos, que abarca a los eruditos y a los desposeídos del mundo.

Este público no erudito que percibe alguna cercanía con alguna teoría puede ser objetivo de dos funciones de la sociología: el develamiento y el acompañamiento; desencantados y comprendidos. Para de Singly esta clasificación equivale a las que remiten a lo público/privado, a lo macro/micro, a lo cuanti/cuali, pero éstas se remitirían al lugar que la conciencia tenga en ellas, aunque mientras tanto lo objetivo y lo subjetivo rara vez se encuentran en una misma investigación.

Lo interesante de este artículo es el llamado del autor a otorgar relevancia sociológica a la conciencia de modo que la sociología sostenga la reflexión en las sociedades modernas. Es así como aboga por el uso de métodos cualitativos, de la investigación participativa, donde los sujetos no eruditos puedan elaborar un discurso propio y coherente con su configuración biográfica, llevándolo del ámbito privado al público, ganando un lugar fuerte y legítimo ante la sociedad.

Esta incorporación de conciencia, de la toma de conciencia y de una sociología que apuntala la reflexividad permite superar los cuestionamientos que de Singly hizo a la sociología. Primero, lo científico y lo social puede compatibilizarse cuando el resultado científico de la investigación va de la mano con procesos de reflexión; el conocimiento social se logra apelando al propio ejercicio reflexivo de los sujetos. Además, la aplicación teórica ya no podría ser tan arbitraria, por lo que los resultados sociológicos no se limitarán al blanco o al negro. Tampoco permite una jerarquización de los objetos sociológicos, en especial al hablar de lo público y lo privado.

Investigación acción-participativa, investigación dialógica, hablamos de una disciplina que no “asista”, que no se involucre con su objeto de estudio al punto de cegarse por él, sino de impulsar procesos y de hacer protagonistas de ellos a los sujetos-actores-agentes. En todo caso, es una perspectiva que exige un cambio de actitud por parte de la comunidad sociológica en general, pues lo que se considera científico proviene de la aceptación de un público restringido, y éste deberá encontrarse ante buenas razones para no desestimar investigaciones de este tipo.

Además, de Singly habla de la conciencia de una forma que supera los ideologismos, pues no se trata de llevar una especie de manifiestos nacidos de élites sociológicas a las masas, ni plantea una conciencia política orientada a fines determinados. Se trata de dar espacio a la formación y sustentación de conciencias surgidas durante la misma investigación, incluso con independencia de los resultados, por lo que el impacto en los sujetos no es predecible por el investigador.

Por otro lado, el aprendizaje que expone el autor refleja los avances en la discusión de los fines de la sociología. Hoy en día es corriente manejar argumentos que algunas décadas atrás no estaban disponibles, por ello es que podemos pasar en pocos años, como sociólogos principiantes, probando estas ideas. En lo personal, creo que la propuesta de de Singly implicaría evitar tantas publicaciones divulgativas y trabajar más en terreno, aplicando el potencial de concienciación. Lo divulgativo sería, más bien, convencer a grupos de personas que son felices, que son infelices, que son desclasados, que está por venir una revolución, que deben aceptar la universalidad de cualquier teoría. Siendo aceptada por la comunidad científica y sus métodos aprovechados por diversos sujetos, la sociología puede ser científica y socialmente útil.


Referencia

Etiquetas: ,


Comentarios:
Lo que escribes es muy interesante. Si lo entendí bien, se abre un cuestionamiento sobre aquello a lo que debiese apuntar, o no debiese dejar de hacer, la sociología. EL problema que sufre nuestra disciplina a mi parecer es que está muy disociado lo teórico de lo metodológico. Me hizo pensar en Bourdieu, en las luchas de poder que se dan al interior de cada campo, la lucha por fijar límites y posiciones en estos.

Yo tiendo a pensar que problemas diferentes se atienden de formas diferentes por lo cual no tendría mayor sentido hablar de superioridad de una u otra metodología (como hacen quienes defuienden lo cualitativo o cuantitativo).

Saludos, que estés bien
 

Intersante el libro pero no en su originalidad, aquellos ya se viene diciendo de hace muuuuucho tiempo, de todas maneras cuando los fenómenos que señala Singlyaún están presentes en el quehacer científico nunca es malo seguir tratándolos.

La sociología y sus asquerosas teorías de socialización pretende pensar al hombre como tal esponja que introyecta lo externo, bueno, lo de asquerosos no es para los maestros que las crearon pero si para la limitación de los actuales sociólogos que ya contando con enormes avances en materia celular, siguen desconociendo que la sociedad se origina en los individuos y en sus conciencias y no en los libros de pautas culturales que supuestamente determinan el actuar de los individuos.

Los primeros no sabían de ingenieria genética, de genomas ni neurociencia, pero el presente nos dice otra cosa, además esas divisiones horrendas entre cuantitativo/cualitatio, estructura y cambio social, lo unico que hacen es seguir el "patron iluminado" del saber social desconociendo a otros individuos que por no encajar con el saber "sociológico" eliminan cualquier aporte al saber social.

saludos
 

Personalmente defiendo una integración de los métodos cualitativos y cuantitativos en una investigación social. Pero no descarto que un científico tome bando por uno u otro método, lo único que puede exigirse en cualquier caso es la condición de representatividad. Los sujetos no eruditos son perfectamente sujetos de estudio y fuente de datos siempre y cuando su número sea representativo estadísticamente, para de esta forma, evitar sesgos de falta de representatividad.

La dimensión de praxis de la sociología me asusta un poco, aunque considero que es necesaria. La praxis sociológica debe ir en un camino técnico, de aquella persona que desarrolla planes y acciones de actuación ante un problema determinado, enfocado a un problema determinado y siempre que sea posible, libre de influencias llamémoslas ideológicas, aunque soy consciente de la imposibilidad de ese paso. La sociología no es una ciencia de valores y moral, de eso se encarga la ética y la filosofía moral. Los sociólogos deberíamos escapar de esa tendencia al dirigismo social, pues si aceptamos en un primer momento que la sociedad es multidimensional, no podemos pretender erigirnos como visionarios de por donde debe caminarse, no debemos decir a la gente como debe caminar y por donde debe hacerlo. El sociólogo tiene un discurso científico no político, somos científicos sociales no líderes sociales o visionarios privilegiados. Los individuos que accedan al conocimiento científico, es decir, aquella persona no socióloga que lea un ensayo sociológico, no puede verse influenciada por un discurso previo de nuestras intenciones hacia su comportamiento, conciencia y actitud; sino todo lo contrario, debemos exponer la realidad lo más objetivamente posible, que de su lectura saque el por qué de un hecho, las situaciones y las condiciones que lo provocan o lo hacen posible, pero nunca, y digo nunca, podemos hacer discurso de las actitudes y comportamientos que después debe realizar el individuo una vez nos haya leído.

Un saludo desde España.
 

Gracias a los tres por sus comentarios, y expreso mis disculpas por no responder antes.

Como dicen Marcos y Alberto, tenemos problemas a los que unos u otros enfoques les calzan más, y sí, es una buena cosa lograr conjugar los métodos y abogar por teorías que no desestimen importantes elementos presentes en la realidad, quizás en la búsqueda de una pretensión de infalibilidad a toda costa.

Alberto, a mí aun me hace mucho ruido el rol de la sociología en la sociedad: ser político o no, ser valórico o moral o no... lo claro es que apunto a no erigirnos como conductistas, aunque esto mismo me lo cuestiono: ¿será también ideológico o político?

Pato, las teorías de socialización no conciben a un ser esponja, dejan mucho espacio a una configuración individual en la que, probablemente, toman parte procesos biológicos. El que no se dediquen a la biología de la socialización no las hace asquerosas, creo yo.

Saludos.
 

Dejan mucho espacio a la configuración individual?????????????.
Si nos fijamos en las citas de los libros claro que encontramos espacio para eso, pero si anlizas el codigo de las teorias aquello solo es una nocion de buena crianza nomás.

El famoso espacio no es mas que un proceso de códigos que a lo más se señala a la pasada y que nunca se explica.

Cuando Berger y Lukmann hablan de ese proceso de construcción interna?????, cuando Mead señala en que consiste la adquisición del otro generalizado en la conciencia?????

Como decía en el comentario, eso es solo un asunto de buena fe, de caballeros que no tenían por qué saber de los avances actuales. Pero esa buena fe actualmente no basta para concebir al sujeto a mi entender.

Si seguimos entiendiendo al sujeto desde teorías socializadoras, desde las más añejas hasta las mas modernas (que creo que ya no hay)
me doy licencia para usar lo asqueroso para calificarlo, si a otro no le da asco es por sus sensaciones pero no por las mías.
 

Hola, referente al tema creo q la sociología se ha tomado muchas veces como la panacea de las ciencias sociales otorgandoles atributos q no son todas las veces posibles, me explico, la sociología es una disciplina tan variada y con tantos matices que muchas veces se implantan metodos que no son los adecuados, me gusta la diversidad de la disciplina siempre y cuando se tenga claro que es lo que se quiere obtener a quiens debe llegar este conocimiento, si es cuali-cuanto/ provado-publico, no tiene mayor importancia si la idea de esta ciencia es aportar y generar nuevos conocimientos, creo que hay discuciones que estan de más y que deberian enforcarse a las metas o fines de la sociología.
saludos que estes muy bien.
 

Para que sirve la Sociología?,
en Chile, al menos, para nada, sólo para fabricar cesantes ilustrados nada más!;
 

¿que es la conciencia sociologica?

¿cuales son sus caracteristicas?
 

sin desperdicio! Excelente, saludos..

Sabara
 

Publicar un comentario en la entrada

Enlaces a este artículo:

Crear un enlace



<< Portada

Alvaro Román C. 2005-2006 | Algunos derechos reservados | Feed del sitio | Gestionado con Blogger